sábado, 25 de abril de 2009

...Como la Polilla


Las Batallas suelen ser agotadoras la mayoría de las veces, pero cuando vencemos no nos percatamos luego cuan difícil fue alcanzarlo más de la atención que le prestamos al resultado final.. ¡La victoria!, no obstante cuando el caso no es ese, si no lo contrario, nos sumergimos en más que una enzañada cacería de nosotros mismos, en un directo auto ataque. 

La decepción de haber perdido suele ser a veces tan fuerte como el orgullo de haber ganado, nada ni nadie puede pretender decirnos cuan mal es sentirse por algo, que nosotros mismos en esa situación específica, luego con el tiempo y la cabeza fría, reflexionamos que no somos los únicos en este mundo con problemas, pero lo cierto es que a medida que los vamos atravesando sólo parecer ser uno mismo el único protagonista de su historia.. Vemos que poder tomar decisiones basadas en algo más que el instinto es lo único que nos diferencia de ser un animal, y es ahí cuando lo difícil parece ser necesario, el reto (o hasta la misma tentación de caer)  hace que tomemos más en serio el papel de ¡Permanecer! luego nos damos cuenta que la lucha es el modo natural de fortalecerse.

Cuando nada parece ir conforme a nuestra conveniencia, no es precisamente cuando todo va mal, es subjetivo pensar que todas las cosas que queremos son las mejores para nosotros, no existe mejor enseñanza que la que causa al principio sensaciones desagradables, porque éstas a veces pesan mucho más que cualquier otra cosa, al momento de recordarlas e impiden no volver a cometer el mismo error; el sólo hecho de poder reconocer que existe la posibilidad de sobreponerse a más que uno mismo, nos da el respiro para creer que sí valemos, y mucho más de lo que antes pensábamos!



Episode 7 "The Moth"

1 comentario:

  1. Reivindicación. Este episodio, asi como la vida, asi como el Gran Libro nos habla de la posibilidad que tenemos de resarcir el mal causado a nosotros o a terceros. Todo depende de una cosa: una decisión.
    Una vez que decidimos acabar con lo que nos ata, o seguir en cautiverio, la suerte esta echada. Seremos lo que estamos destinados a ser.

    Calvino hablaba de un Dios soberano que destino a unos para salvación y a otros para perecer. John Wesley no negó tal soberanía, pero entendió la participación del hombre en el forjamiento de su propio destino.

    Estamos destinados a ser lo que elijamos. Si hacemos algo o lo postergamos nos afectamos a nosotros mismos... Aun así, no podemos desacreditar la sabiduría superior que nos concede las oportunidades para elegir, y que siempre espera que optemos por la mejor opción.

    Siempre he pensado que debe ser saber el fin terrible de un asunto y aun así no poder alterar su curso, pues de hacerlo seria violentada la dignidad del humano: su capacidad de elegir. Aun así, la esperanza de este Ser Supremo es que un rayo de luz ilumine el entendimiento de los que si pueden alterar sus propios caminos, su propia conducta.

    Que difícil es el trabajo de Dios. Solo El es capaz de soportar tal peso.

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